lunes, 15 de octubre de 2012

CUENTO

UN CUENTO DE UNA VENDEDOR AMBULANTE, DEDICADO A VENDER SUS CUENTOS EN LOS BUSES DE LA CIUDAD DE BOGOTÁ, COLOMBIA.

"El Vendedor de lágrimas y sonrisas 

Un hombre vendia a gritos en la calle lágrimas y sonrisas, y le iba bastante bien, aunque siempre encontraba gente que discutia los precios y le solicitaba rebajas. El, a menudo accedia, siempre con una sonrisa... Así pudo vender muchas lágrimas que le encargaban de apuro para velorios y otras desgracias. 
Gran cantidad de sonrisas eran pedidas para fiestas, cumpleaños, bautismos, casamientos y otros eventos alegres. 
Tal era el éxito de sus ventas, que el hombre supo que había llegado la hora de abandonar la venta en la calle y montó entonces una empresa con muchas sucursales. 
Un día desde su oficina escucho gritos que venian del pasillo, cuando se asomó pudo ver a dos guardias de seguridad forcejeando con un hombre de aspecto desalineado. 
-¿Qué es lo que ocurre?-Preguntó 
- Este vagabundo insiste en que quiere darle algo- Respondió uno de los guardias. 
-¿Quién es usted y que es lo que me quiere dar?- Indagó malhumorado el vendedor, ahora empresario. 
El hombre lo miró suavemente a los ojos y con una paz tremenda en sus palabras le contestó: 
- Soy el que te espera y vengo a dejarte algunas lágrimas. 
- No me hagas reir, todo lo que tengo lo he conseguido precisamente vendiendo lágrimas y sonrisas. 
- Pero estas no son cualquier lágrimas, son tus últimas lágrimas. 
- No me interesan, tengo de sobra, vayase. 
Es una lástima, querrás estas últimas lágrimas llegado el momento y no las tendrás- Dijo tristemente el hombre y se marchó lentamente. Antes de desaparecer se dió vuelta y con mucha calidez le recordó: "Soy el que te está esperando". 
Este episodio quedó pronto en el olvido y con el tiempo el vendedor dedicó sus últimos años a disfrutar de sus ganancias. 
Y ya en el lecho de muerte cuando se despedia de sus seres queridos, tuvo ganas de llorar y no pudo, y cayó entonces en el absurdo de que él, el mayor vendedor de lágrimas y sonrisas no tenía sus últimas lágrimas, las que había ofrecido aquel vagabundo, el que dijo que lo estaba esperando...
 "


AUTOR: ANÓNIMO 

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